Para qué sirve
Esta calculadora convierte los dos números de un repostaje —los kilómetros que has recorrido y los litros que has puesto— en el consumo medio real de tu vehículo, en litros a los 100 kilómetros. Es el mismo dato que aparece en las fichas técnicas y en los comparadores, pero medido con tu coche, tu ruta y tu forma de conducir.
Sirve sobre todo para dos cosas. La primera, saber cuánto gasta de verdad, que casi nunca coincide con lo que marca el ordenador de a bordo ni con la cifra homologada del catálogo. La segunda, poner precio a cada kilómetro: si añades el precio del litro, verás lo que cuesta el trayecto y lo que se te va al año en combustible según los kilómetros que hagas.
Lo que no hace es medir el consumo instantáneo ni diagnosticar averías. Devuelve el promedio del periodo entre dos repostajes, de modo que mezcla ciudad, carretera, atascos y el día que ibas con prisa. Y un solo depósito arrastra un margen de error apreciable: para tener un dato en el que apoyarse conviene repetir la medición tres veces y quedarse con la media.
Cómo se calcula
El cálculo es una división. Los litros que necesitas para volver a llenar el depósito son exactamente los que has gastado en los kilómetros recorridos desde el repostaje anterior; dividir unos entre otros da el consumo por kilómetro, y multiplicar por 100 lo lleva a la unidad con la que se compara todo en Europa.
Se usa esa unidad, y no los kilómetros por litro, porque su escala es proporcional al gasto: la mitad de litros a los 100 es exactamente la mitad de dinero. Con los kilómetros por litro la relación se invierte y deja de ser lineal, lo que hace muy fácil sobrevalorar las mejoras en coches que ya gastan poco. Aun así la calculadora devuelve las dos cifras, porque los km/L son cómodos para estimar cuánto aguanta un depósito.
El coste por kilómetro se deriva del consumo, no del importe del ticket. Por eso la proyección anual es coherente con cualquier kilometraje: lo que se extrapola es lo que gasta el coche, no lo que pagaste ese día.
Consumo (L/100 km) = litros repostados / km recorridos × 100- litros repostados
- combustible necesario para volver a dejar el depósito lleno
- km recorridos
- distancia desde el repostaje anterior, leída en el cuentakilómetros parcial
Los litros del segundo repostaje son los que se han consumido en esos kilómetros: por eso el método exige llenar el depósito las dos veces.
km/L = km recorridos / litros repostados = 100 / consumoLa magnitud inversa. Un consumo de 6,78 L/100 km equivale a 14,75 km por litro.
Coste por km = consumo / 100 × precio del litroCon 6,78 L/100 km y el litro a 1,589 €, cada kilómetro cuesta 0,108 € de combustible.
Ejemplo resuelto
Un depósito completo: 512 km con 34,7 litros de gasolina
- Distancia recorrida
- 512 km
- Combustible repostado
- 34,7 L
- Precio
- 1,589 €/L (gasolina 95)
- Se divide el combustible entre la distancia: 34,7 / 512 = 0,06777 litros por kilómetro.
- Se multiplica por 100 para pasarlo a la unidad habitual: 0,06777 × 100 = 6,78 L/100 km.
- La magnitud inversa sale de la división al revés: 512 / 34,7 = 14,76 km por litro.
- El repostaje ha costado 34,7 × 1,589 = 55,14 €, que repartidos entre 512 km son 55,14 / 512 = 0,108 € por kilómetro.
- A 15.000 km al año, ese consumo son 1.016,6 litros, que a 1,589 € el litro suponen unos 1.615 € de combustible.
Consumo medio = 6,78 L/100 km (14,76 km/L), un dato normal para un turismo de gasolina en uso mixto. Cuesta 0,108 € el kilómetro y unos 1.615 € al año recorriendo 15.000 km.
Cómo medir bien: el método de lleno a lleno
La calculadora hace la aritmética; la precisión depende por entero de cómo tomes los dos datos. El protocolo es sencillo y siempre el mismo: llena el depósito hasta el primer corte automático del surtidor y pon a cero el cuentakilómetros parcial. Conduce con normalidad hasta que quede alrededor de un cuarto de depósito y vuelve a llenar aplicando exactamente el mismo criterio de corte. Los litros de ese segundo repostaje y los kilómetros del parcial son los dos números que pide la herramienta.
La clave está en el corte. Añadir combustible «a mano» después del clic mete entre medio litro y dos litros de más, y esa cantidad varía en cada repostaje según la inclinación del terreno y el pistolete: es, con diferencia, la mayor fuente de error del método. Por el mismo motivo conviene repostar siempre en la misma gasolinera y, si puedes, en el mismo surtidor, porque los contadores tienen una tolerancia legal de en torno al 0,5 % y no todos están calibrados igual.
Con un solo depósito el resultado puede desviarse un 5-10 %. Encadenando tres mediciones y promediándolas, el error baja a un 2-3 %, que ya es suficiente para comparar meses, rutas o cambios en la forma de conducir.
Consumos reales habituales por tipo de vehículo
Son cifras de consumo real medido en uso mixto, no homologadas: la etiqueta WLTP suele quedar entre un 10 % y un 25 % por debajo de estos valores. Dentro de cada categoría influyen mucho la potencia, el peso, la caja de cambios y el tipo de recorrido, así que úsalas como orden de magnitud y no como norma.
| Tipo de vehículo | Consumo real (L/100 km) | Equivale a (km/L) |
|---|---|---|
| Utilitario diésel (segmento B) | 4,0 – 5,5 | 18 – 25 |
| Híbrido no enchufable compacto | 4,5 – 6,0 | 17 – 22 |
| Compacto diésel (segmento C) | 5,0 – 6,5 | 15 – 20 |
| Utilitario gasolina (segmento B) | 5,5 – 7,0 | 14 – 18 |
| SUV diésel medio | 6,0 – 8,0 | 13 – 17 |
| Compacto gasolina (segmento C) | 6,5 – 8,0 | 13 – 15 |
| SUV gasolina medio | 8,0 – 10,0 | 10 – 13 |
| Berlina grande gasolina | 8,0 – 11,0 | 9 – 13 |
| Furgón grande diésel | 9,0 – 12,0 | 8 – 11 |
Qué dispara el consumo y cuánto
Casi todo lo que sube el consumo es aerodinámica, temperatura o peso. La resistencia del aire crece con el cuadrado de la velocidad, así que los últimos 20 km/h de una autovía cuestan mucho más que los primeros; el motor frío gasta de más hasta alcanzar temperatura; y cada kilo hay que acelerarlo en cada semáforo. Estas son las magnitudes orientativas de los factores más habituales.
| Qué cambia | Efecto orientativo sobre el consumo |
|---|---|
| Pasar de 120 a 100 km/h en autovía | Entre un 10 % y un 20 % menos |
| Aire acondicionado al máximo | +5 % en carretera, hasta +20 % en ciudad |
| Neumáticos con 0,5 bar por debajo | Entre un 2 % y un 4 % más |
| Cofre o baca cargados en el techo | +10 % a +20 % a velocidad de autovía |
| Portabicicletas en el techo | +25 % a +40 % |
| 100 kg de carga extra | Entre un 3 % y un 5 % más |
| Trayectos de menos de 5 km en frío | Hasta el doble en esos kilómetros |
Preguntas frecuentes
¿Por qué el ordenador de a bordo marca menos consumo del que me sale?
Porque no mide litros: los estima a partir del tiempo que los inyectores permanecen abiertos y de un caudal teórico. Esa estimación se va descalibrando con el desgaste y de fábrica suele ir del lado optimista. Lo normal es que marque entre un 3 % y un 8 % por debajo del consumo medido de lleno a lleno, y no es raro llegar al 10 %. Si haces la medición dos o tres veces sabrás cuál es el sesgo concreto de tu coche y podrás corregirlo mentalmente.
¿Por qué nunca llego al consumo homologado del catálogo?
El ciclo WLTP se realiza en un banco de rodillos, a temperatura controlada, recorriendo unos 23 km en media hora a 46,5 km/h de media, sin aire acondicionado, sin carga y con la versión más ligera del modelo. Nada de eso se parece a tu trayecto. La desviación típica en uso real está entre el 10 % y el 25 %, y crece en ciudad y en invierno. Con el antiguo ciclo NEDC, vigente hasta 2018, la diferencia superaba con frecuencia el 30 %, así que las cifras de coches de aquella época son todavía menos comparables.
¿Cuántos depósitos tengo que medir para fiarme del resultado?
Con uno solo el error ronda el 5-10 %, y casi todo procede del punto de corte del surtidor: medio litro de diferencia sobre 40 ya es un 1,25 %. Encadenando tres depósitos, unos 1.500-2.000 km en total, el promedio se estabiliza y el error se queda en un 2-3 %. A partir de ahí, las variaciones que veas son reales y no ruido de medición.
¿Es normal consumir bastante más en invierno o en trayectos cortos?
Sí, y más de lo que la gente espera. Un motor frío trabaja con mezcla rica hasta alcanzar su temperatura, cosa que tarda entre 5 y 10 km; en un recorrido de 3 km el consumo puede llegar a duplicar el que ese mismo coche hace en carretera. Súmale el aire más denso, la luneta térmica, los asientos calefactados y unos neumáticos más rígidos por el frío: un consumo invernal un 10-20 % superior al del verano entra dentro de lo esperable.
¿Cuánto gasta realmente el aire acondicionado?
En autovía, en torno a un 5 %. Y ahí conviene no caer en la alternativa fácil: llevar las ventanillas bajadas a 120 km/h penaliza más por aerodinámica de lo que cuesta el compresor. En ciudad, con calor y el motor girando bajo, el aire acondicionado puede suponer entre un 10 % y un 20 % del consumo. Usar la recirculación ayuda, porque enfría aire ya frío en lugar de aire de la calle a 40 grados.
¿Puedo usar esta calculadora con un coche eléctrico?
La aritmética es idéntica, pero cambia la unidad. Si introduces los kilovatios-hora cargados en el campo de los litros y el precio del kWh en el del combustible, el resultado se lee como kWh/100 km y el coste por kilómetro es correcto. Lo que no valen son las bandas de valoración: un eléctrico se mueve entre 13 y 22 kWh/100 km, una escala que no tiene nada que ver con la de un motor térmico. Ten en cuenta además las pérdidas de carga, de un 10-15 % si mides en el contador de casa en lugar de en la batería.
¿Qué es mejor mirar, los litros a los 100 o los kilómetros por litro?
Los litros a los 100 km, por una razón práctica: su escala es lineal respecto al gasto. Bajar de 5 a 4 L/100 km ahorra 10 litros cada 1.000 km, y bajar de 10 a 9 ahorra exactamente esos mismos 10 litros. En kilómetros por litro el mismo ahorro se ve como saltos de tamaño muy distinto —de 20 a 25 km/L frente a de 10 a 11,1—, y eso engaña. Los km/L, en cambio, son más intuitivos para calcular cuánto aguanta un depósito, y por eso aquí tienes las dos cifras.
Ten en cuenta
Toda la información de esta página se refiere a: Calculadora de consumo de combustible.